“Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo”. Benjamin Franklin, filósofo, político y científico estadounidense.
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Si queremos hacer una definición corta que quede recogida en una sola frase, podríamos afirmar que la Terapia Psicológica Cognitivo-Conductual, consiste en:
Un entrenamiento dirigido por el psicólogo, que es un experto en cómo aprender y desaprender, para que el cliente pueda desaprender conductas que le producen malestar y aprender otras que propiciarán bienestar.
Quizás sea interesante que me explique un poco más. Efectivamente, el psicólogo cognitivo-conductual es un experto en aprendizaje. Es un científico que domina las leyes del aprendizaje. Como vamos a ver más adelante, nuestro bienestar emocional o por el contrario, nuestros problemas emocionales, aunque modulados por factores genéticos y biológicos, son fruto del aprendizaje.
Igual que existen leyes de la física, existen las leyes del aprendizaje. Una ley de la física muy conocida es la Ley de la gravedad. Por ella sabemos que todo objeto tiende a caer hacia la tierra y si fuéramos científicos expertos en física, podríamos calcular cómo es la caída de ese objeto según su peso, la altura en la que se encuentra, su forma... etc.
Pues aunque la gente lo conoce menos, existen otras leyes científicas que nos ayudan a entender y a predecir, el comportamiento de los seres humanos. Son las leyes del aprendizaje. Gracias a ellas podemos deducir cómo se han originado nuestros problemas emocionales y qué factores están contribuyendo a que, lejos de desaparecer, tiendan a mantenerse y en muchos casos a evolucionar de forma negativa.
De todos es sabido que no existe persona igual en el mundo. Pues bien, cada uno de nosotros, somos lo que somos, por la peculiar combinación entre nuestras características biológicas (es decir, nuestra genética, nuestra complexión, cómo funcionan nuestros diferentes órganos...) y las experiencias que hemos ido encontrando momento a momento. De cada pequeña o gran experiencia, hemos ido aprendiendo nuestra forma de funcionar en la vida. Quizás, a estas alturas, te estés preguntando: ¿Qué tiene que ver el aprendizaje en todo esto? Si es así, razón no te falta.
El aprendizaje es el “quid de la cuestión”, lo que ocurre es que en el lenguaje cotidiano de la calle, el concepto de aprendizaje tiene un uso mucho más reducido del significado real. Por aprendizaje, debemos entender no sólo aquellos contenidos que alguien memoriza cuando se esfuerza de forma activa.
Gran parte de lo que aprendemos, ocurre de forma automática sin hacer un esfuerzo especial por aprenderlo.
Aprendemos la forma en que miramos, que es distinta según a quién dirijamos esa mirada y cuál sea el propósito de la misma. Igualmente la forma en la que hablamos y nos expresamos ante distintas personas y circunstancias, nuestra particular forma de andar, de movernos, nuestras preferencias, aficiones... la lista es muy amplia. Casi, casi, interminable. Utilizo la expresión aprendemos en presente, ya que si bien en su día, en la infancia, aprendimos muchas de estas conductas, ante cada experiencia nueva, realizamos pequeños ajustes, a los que no solemos prestar atención y que son debidos, como no, al aprendizaje.

En conclusión, aprendemos cosas muy útiles y beneficiosas para nuestra vida, pero también aprendemos reacciones emocionales que nos perjudican y que pueden ser dolorosas.
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En la Terapia o Psicoterapia Cognitivo-Conductual, gracias a los conocimientos de las leyes del aprendizaje, el terapeuta a modo de entrenador, va guiando al cliente en la recogida de la información relevante. Al tiempo, va ordenando y estructurando las piezas de esa información, para poder formular una hipótesis respecto al cómo se ha originado el problema, qué está manteniendo el problema y qué estrategias servirán para superarlo. Como en todo entrenamiento, la implicación de quien es entrenado, es fundamental para que resulte eficaz. El cliente debe participar de forma activa transmitiendo información, reflexionando acerca de la hipótesis que le explique el terapeuta y realizando todas aquellas actividades que son técnicas y estrategias destinadas a desaprender conductas relacionadas con el problema y a aprender conductas que propicien el bienestar.